Es época de retomar la rutina. En seguida que empieza a venir el mal tiempo uno se conciencia de que el curso escolar ya está en marcha.

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Está de moda el libro de Marie Kondo , La magia del orden. La autora habla en su libro de cómo a través de la organización de nuestra casa, y de deshacerse de todos los objetos que ya no usamos podemos aumentar nuestro bienestar.

Antes de comenzar con una nueva lista de cosas que añadir a nuestro día a día. Tenemos que tener clara cuál es nuestra realidad en otoño e invierno. Los recursos con los que contamos. Las dificultades que surgen normalmente. Sino, otro año más, compraremos tres fascículos y nos desencantaremos en el cuarto. Otro año más sin completar la colección de dedales del mundo.

Si he comenzado algo en septiembre, y quiero mantenerlo tenemos que hacer que nuestra vida se organice.

 

ORGANIZAR

Sin destriparos el libro, Marie Kondo habla de la diferencia entre ordenar y organizar.

Si intento menter la misma cantidad de cosas de diferente forma, podré colocarlas de una manera más o menos práctica, o estética. Tendré 20 libros organizados por categorías. Pero si sólo tengo una estantería, finalmente unos tendrán que estar tapando a otros, o estarán tan apretados que me costará sacar uno de cada vez.

Ese orden, será costoso de mantener. O al final, no recurriré a esos libros, que están tan bien colocados, y acumulando polvo. Por lo que dejarán de ser útiles.

Tener algo en tu vida durante mucho tiempo, no significa que valga la pena, ni que sea útil, ni que funcione. Creo que es muy aplicable a objetos, actividades, recuerdos y relaciones.

La única manera de organizar lo que tienes es dándole uso.

Me imagino a un grupo de médicos y enfermeros ordenando el carrito que usan cuando hay una parada cardiaca. No, mira, si colocas en un cesto de mimbre queda mucho más bonito. Claro, pero luego se llena de polvo…

Sólo puedo usar una cierta cantidad de cosas. No por tener más van a ser de más utilidad. Contar con lo necesario, y que esté accesible.

 

Con las actividades, es similar, tendré que organizar tareas realizables con el tiempo que cuento. Y con lo que tardo. Si soy de los que llega tarde a todos los sitios, un optimista potencial que creo poder hacer de todo en poco tiempo. Habrá que ajustar un poco más fino ese medidor. Si no, todos los días tendré que sacar uno de los libros para meter otro, y al final, vuelve a desordenarse.

fraseElla nos aconseja desprenderse de todas aquellas cosas que están arrinconadas en un armario. Aquellos objetos de “por si algún día los utilizo”. “Esto me puede venir muy bien cuando empiece”.

Igualmente nosotros podemos hacer una revisión y deshacernos de “tareas ojalá” que no has llegado hacer y que no hacen más que suponerte una pérdida de espacio mental. Estar viendo ropa que no vas a comprar, amigos en Facebook a los que no vas a hablar, esos apuntes que vas a repasar…

Pon delante de ti lo que haces cada día. Con honestidad. No nos mintamos desde el principio diciendo, no lo hago pero seguro que…

Tiremos con ello. Somos nosotros, si nos mentimos, es porque sabemos la verdad.

 

Nuestra primera regla será . Priorizar las cosas que queremos en nuestra vida. Las que actualmente ya tenemos. Lo que hacemos de verdad. 

Qué cosas hago. Con qué personas estoy. A qué dedico mi tiempo que me gusta y quiero conservar. 

Después, me detendré a ver la cantidad de tiempo que invierto en esas cosas. 

Tal vez las redes sociales me gusten, pero puede que estén ocupando más espacio vital del necesario. O limpiar la casa, o ver series de televisión, o …

Para que entren nuevas cosas tenemos que dejar huecos vacíos. El otoño es la época en la que lo seco se cae. Nos desprendemos porque es un ciclo de renovación. No podemos alimentar a la misma cantidad de cosas todo el año.
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Así de esta forma, hemos quitado 10 libros de la estantería que no solemos leer, o que ya hemos leído y los regalamos, o los vendemos, o los reciclamos.

Ahora mi estantería se ve un poco vacía. La tendencia sería volver a llenarla. Lo que vamos a hacer esta vez, es comprar un libro nuevo y leerlo. Uno de cada vez. Y vivirlo con intensidad. Darle su espacio, su tiempo.

Con nuestra actividad. Sumamos una nueva de cada vez. Y sigo dejando espacio. Podría hacer más cosas. Sólo he salido a correr 15 minutos un día. Y si…

¿Te acuerdas de comprar un cd? Y escucharlo, y  leer y releer la letra de las canciones. Acumular más no significa aprender más, o hacer más cosas. Sólo que almacenas. Lo que no vives, aunque lo guardes no lo vas a conservar. 

Así que calma, vamos a escuchar ese cd hasta que nos lo sepamos. Sigue dejando espacio para que esta nueva actividad se consolide. Así podrás valorar con el resto de las cosas si puede mantenerse o necesitas mover algo más. O desprenderte de más cosas.

Recuerda. No es cuestión de ordenar mejor el tiempo. Si no hay espacios vacíos tan sólo estás moviendo las cosas de sitio. O apretándolas más.

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Tenemos miedo a perder. A decir que no. A vaciarnos.

Creemos que si decimos que no a alguna de las cosas que hacemos podemos estar perdiendo una posibilidad. Los programas de televisión, y los vendedores lo saben muy bien. Inditex nos bombardea con artículos semanales, porque la semana que viene no estarán y no tendrás otra oportunidad. Y compramos, Amancio lo sabe.

Es por esta razón, que cuando dejamos de hacer ciertas cosas nuestros sentidos tienen que orientarse a lo que gano con esa elección. No digo no a… digo que si a…

Digo si a mi tiempo libre. Digo si a mi familia. Digo si a la salud frente al dinero. Digo si a ahorrar para un viaje.

El punto de vista cuando nos desprendemos de algo debe ser en la ganancia. Qué beneficios va a tener desprenderme de ciertas cosas.  Que gano con este espacio. 

Limpiar menos, tener todo más a mano, ayudar a que estos objetos los use otra persona.

En este proceso de organización. La pregunta detrás de esta lista de actividades, de planificación, o de objetos a conservar, es, cómo quiero vivir. Qué es lo importante en mi vida. 

 

El proceso que haremos será similar al de los niños pequeños en sus eternos por qué.

Quiero hacer más deporte… por qué…

porque quiero mantenerme más sano….

por qué… thumbnail_curiosidad-atencion-principipoporque no quiero cansarme subiendo escaleras…. por que…

porque quiero mantenerme joven para mis hijos y mi pareja…. por qué

porque quiero disfrutar más de mi familia.

OK! Bingo. Hacer deporte no es un objetivo motivacional en si. O no para todas las personas. Si buscas la raíz encontrarás qué valor importante está detrás de cada actividad que decidimos.

Repasando lo que hemos hablado hasta ahora.

  1. ver las cosas que me gustan de mi día a día.

  2. cuánto tiempo dedico actualmente a las cosas que si me gustan.

  3.  a qué tengo que decir que no. 

  4. que conservo que no uso, no es útil, o no me aporta y cuánto tiempo le dedico.

  5. qué gano con mi elección, orientarme hacia la ganancia.

  6. por qué y por qué y por qué es importante lo que elijo.

  7. tener un margen de error, deja espacios sin llenar. 

Lógicamente tengo que invertir dinero en comida, pero muchas veces estamos gastando mucho por no organizar mejor la compra. Igualmente en nuestras actividades, a lo mejor pasamos mucho tiempo chateando porque  no hemos dedicado un tiempo a hablar con nuestros amigos el día que quedamos. O no llegamos al gimnasio por la mañana por no dejar la mochila preparada, y darnos 15 minutos de más con el despertador.

Si me voy de viaje no llegaré al avión el minuto antes de embarcar. Y no iré a la compra con 32, 45 euros que es lo que gasté la última vez.

En algunas acciones tenemos previsto unos márgenes de error. En nuestro día a día esos tiempos muertos, esos extras son necesarios. Los imprevistos surgen… ¡de manera imprevista! parked-so-close_1440x655c

Si los imprevistos suceden todos los días y no les damos margen, al final sólo nos sale un día de cada 10 como lo planificamos. Y el resto hemos tenido que dejar de hacer la mitad de las cosas que nos propusimos porque se han ido solapando actividades.

 

Nos puede pasar como a estos coches y vernos atrapados, sin margen para movernos.

Y si todo va sobre ruedas, es un extra para uno mismo, para hacer las cosas con más calma. Para leer, para un café, para una llamada. Para unos burpees. Para no hacer.

 

DEJAR IRFinalmente, y para quedarnos con las ideas principales:

  • Pongo frente a mi todo lo que hago en mi día a día.
  • Me quedo con lo que es importante y valioso.
  • Me desprendo de los excesos, de lo que no me aporta.
  • Mantengo espacios vacíos, márgenes de error, y tiempos para aburrirme.
  • Me enfoco en la ganancia, en lo que si quiero, en lo que consigo con mis elecciones.
  • Profundizo en la razón de mi decisión y mantengo ese objetivo presente.

Organizarnos nos ayuda a llevar a cabo nuestros proyectos. Decir que no, nos ayuda a decir que si.

No estamos sustituyendo. Estamos dejando espacio para que circule lo que ya existe y me gusta, y para que aparezcan cosas nuevas. O desaparezcan cosas secas.

Desprendernos de lo que ya no nos sirve, dejar espacio, dar una oportunidad. El otoño es un buen momento para darnos una nueva oportunidad.

 

Equipo Massalud.

Organizando nuevos proyectos.

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