El equipo MaSSalud continuamente está reciclándose, aprendiendo. En esta ocasión en un curso de Terapia Breve.

Como el nombre indica se trata de una intervención a nivel psicológico corta. Desmontando la idea de que para que algo sea efectivo debe durar mucho tiempo.

ver lo que no viste 2De hecho algunos cambios suceden después de un tiempo de manera súbita. La cuestión es que en un momento dado seas capaz de cambiar algo para ver tu dificultad desde un nuevo enfoque. Con una nueva perspectiva que produzca un cambio.

Cuando en esta imagen uno es capaz de ver la imagen escondida. La mente puede hacer como si solo hubiera una. Sin embargo, nosotros sabemos que hay dos. De esta forma, cuando descubrimos una de las trampas en los que estamos envueltos, podemos volver a ella, pero sabiendo que es una trampa.

 

Por ello también hay una nueva forma de abordar lo profundo desde el problema actual. Ya que en cada cosa que hacemos día a día hay mucho de nosotros, de nuestro inconsciente, de nuestros miedos o limitaciones, capacidades y anhelos. Es por ello que no se necesita siempre escarbar para conocer de qué está hecho el interior. Con ver lo que crece en ese terreno ya podemos intuir que hay debajo.

Otra de las herramientas vitales reside en las preguntas.

Muchas veces la esencia de un conflicto son las preguntas que hacemos, o las que no hacemos, o las que no nos planteamos ni hacer.preguntas fortalecido

De manera que una persona, desde su punto de vista, desde el desconocimiento. No como un experto, sino como una persona que muestra interés y respeto por nuestros problemas puede ayudarnos a hacer otro tipo de cuestionamientos a los que nosotros no llegamos. De hecho, de algunas preguntas no salimos culpables, o con más dudas. Salimos fortalecidos. Son preguntas que nos ayudan a cambiar.

Hoy además nos recordaban el poder que tienen las palabras, y con ellas las cartas.

Uno puede escribirse a sí mismo. Por ejemplo desde el presente, al pasado.Vermeer 7

Podemos escribirnos para soltar rabia, o declarar nuestro amor, o para dejar un mensaje a alguien que ya no está.

Puedes escribir las alternativas más locas a un problema en el que ya no ves más salida. Puedes hablar con una parte de tu cuerpo, puedes escribir sobre un mundo imaginado en el que tu problema ya no es tal.

 

 

Puedes dejar que esa carta la lea la persona destinataria, o puedes leerla y tirarla, o quemarla, o llevarla contigo para recordar.

Leer en lugar de hablar a veces da tiempo a responder, a esperar lo que el otro nos quiere contar. Nos ayuda a tener que leernos, y por lo tanto es una conversación con nosotros que sacamos fuera. Y solamente el hecho de hacerlo visible, cambia.

Si es para otro deja intimidad para vivir las palabras a solas, sin la mirada de nadie. Sin la necesidad de responder corporalmente antes de asimilar el mensaje.

Escribir nos conecta.

Por ello el artículo de hoy es breve, y solamente tiene una pequeña propuesta. Una pregunta. Y un texto, unas palabras.

¿Qué carta escribirías?

TE DESEO
Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: “Esto es mío”.
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus afectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.