“Os presento a vuestra microbiota!!

Buenos días, os presento a vuestra microbiota:

Es el conjunto de todos los microorganismos que viven en nuestro cuerpo, son más de 100 trillones, 10 veces más que células humanas!! Dentro de estos microorganismos hay bacterias, virus, hongos y helmintos (parásitos)…si, todos tenemos virus y parásitos aún estando sanos, gracias a Dios! O a quien sea…

Cuando hablamos de microbioma nos referimos a los genes expresados por está microbiota, muy superior al genoma humano en proporción, lo que ya nos pueda dar una idea de su importancia.

La microbiota está presenta en nuestro sistema común de mucosas (piel, epitelio broquial, intestinal, membranas sinoviales de las articulaciones), pero es especialmente rica en nuestro sistema digestivo, y más a medida que avanzamos por el tubo digestivo, es decir hay más microorganismos en el colon que en la boca o el intestino delgado.

Este párrafo es importante por varias cosas, la primera es que las bacterias están en nuestra primera línea de defensa, por lo que serán importantísimas para nuestro sistema inmune, interactuando con nuestra células de defensa y evitando el crecimiento de microorganismos que cuando crecen en exceso pueden producir efectos dañinos.

Otro aspecto relevante es que como nuestro intestino es el principal lugar donde se alojan, nos convendrá mantener su casa en condiciones óptimas para su desarrollo (en cada parte del digestivo son condiciones diferentes) y darles de comer lo que a ellos les gusta, esto las mantendrá fuertes, en equilibrio y podrán trabajar en nuestro beneficio.

Por último, analizando el párrafo anterior, cuando decimos que la cantidad de microorganismos es mayor cuanto más avanzamos por nuestro tubo digestivo es por una razón (en el cuerpo nada es al azar). La razón no es otra que al avanzar nuestro epitelio es más permeable, lo que nos obliga a que alguien vigile todo lo que pasa, de nuevo función defensiva.

Ahora que ya sabemos lo que es nuestra microbiota, es importante saber que funciones cumple y si los microorganismos son idénticos en todos nosotros o varían en algún momento.

Las funciones de nuestros queridos microbios son muy variadas, pero las podemos resumir en:

  • Síntesis de ácidos grasos de cadena corta (utilizados para energía celular, control del medio, metabolismo,..)
  • Síntesis de vitaminas y aminoácidos esenciales
  • Colaboran en la absorción de minerales como el calcio y el hierro (quizás la solución a nuestro déficit de hierro o de calcio en los huesos, no sea meternos por los ojos estos minerales)
  • Mantienen el ph equilibrado y protegen la mucosa intestinal
  • Funciones inmunológicas: protección frente a microorganismos potencialmente patógenos que pueden crecer en exceso, modulación del sistema inmune o conservación de nuestro epitelio intestinal
  • Modular los genes, es decir activan o desactivan determinados genes humanos, lo que puede hacer que una enfermedad se exprese o no
  • Además tienen una importante relación con nuestro sistema nervioso central y endocrino

Para la correcta realización de estas funciones necesitaremos a trabajadores cualificados y en buenas condiciones (por las razones que ya vimos anteriormente). Por ello en diversos estudios se pudo ver que la microbiota de las personas sanas se asemeja bastante, a pesar de no existir dos microbiotas iguales. Como referencia el 99% de nuestro ecosistema está formado por bacterias, de las cuales más del 90% pertenecen a dos divisiones (firmicutes y bacteoidetes).

Y ahora nos podríamos preguntar porque no hay dos microbiotas iguales. Ni un hijo con sus padres? Tampoco hermanos gemelos? Pues no! Esto se debe a que existen muchos factores que modifican los microorganismos que nos van a ir acompañando, desde antes del nacimiento incluso. Podemos destacar varios momentos importantes:

  • Gestación: importante el microbioma transmitido por los padres, lo que ya nos va a predisponer a ciertos modificaciones en la población intestinal
  • Parto: Es un momento clave, la impregnación del bebé con las bacterias de la mucosa vaginal proporcionan el primer contacto con el medio externo
  • Alimentación inicial: la lactancia materna propicia el con tanto del niño con las bacterias presentes en el pezón de la mandé, así como de los alimentos que ingiere la mamá (algo que varían mucho)
  • Los dos primeros años de vida: aquí influyen tanto la alimentación que le demos a nuestro hijo, el contacto o no con animales, la higiene (cuidado con el exceso, es importante entrar en contacto con nuestro entorno). Por supuesto aquí hemos de incluir la utilización de medicamentos, especialmente antibióticos y antiinflamatorios (usados a veces de forma indebida y que producen grandes modificaciones de nuestra flora)
  • De ahí en adelante los factores que influyen son los mismos, pero la capacidad que tenemos de cambiar lo hecho en los primeros años es menor. De todos modos si maltratamos a nuestros amigos lo pagaremos y si los empezamos a cuidarlos en cualquier momento de nuestra vida nos beneficiaremos de su compañía. Al final diremos como cuidar a nuestros diminutos amigos.

Que pasa si estas bacterias se encuentran en desequilibrio? Que pasa si esos grupos que representan el 90% de nuestro ecosistema interno se encuentran en una proporción mucho menor? Pues está situación tiene un nombre y se conoce como disbiosis.

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Los síntomas de una disbiosis pueden ser muchos, variados y nada específicos. Así podemos sufrir de hinchazón, estreñimiento, gases malolientes, dolores abdominales, fatiga, intolerancias alimenticias,… Está situación además puede ser el inicio de problemas más importantes relacionados con nuestro sistema inmune, es decir, las conocidas como enfermedades autoinmunes (colitis luceros, Crohn, dermatitis, psoriasis,…). La relación es clara entre microbiota, estado de la mucosas intestinal (que recordemos que es nuestra primera línea de defensa) y los trastornos autoinmunes aunque en este post no toca abordar este tema.

Para terminar con este pequeño texto vamos a dar unas pequeñas directrices para mantener y mejorar el estado de nuestra flora. Sea cual sea el estado de nuestra microbiota siempre podemos ayudar a que la nuestros amigos se mantengan en equilibrio para que ellos hagan lo mismo con nuestro cuerpo.

  • El factor más importante es la dieta, lo que nosotros le aportamos y le dejamos de aportar a estos bichitos insaciables. A ellos les encantan los carbohidratos no digeribles, en cristiano serían alimentos que no sean absorbidos a nivel intestinal y que puedan ser fermentadas por estas bacterias. Podemos destacar alimentos como patata cocida y fría, zanahoria cocida, cebolla, plátano verde y macho, cardo mariano, alcachofa,…
  • Evitar la fobia a los microbios, estar un poco sucios (aunque suene mal) no es tan malo como parece, hay que entrar en contacto con nuestro entorno para que no sea ajeno a nuestras bacterias.
  • Actividad física, deporte, o simplemente como dice Borja movimiento con buen feeling. Hay estudios que indican que el ejercicio AUMENTA los niveles de firmicutes y por lo tanto de la creación de ácidos grasos de cadena corta…ENERGÍA!!
  • Evitar el estrés mantenido en el tiempo, el exceso de cortisol que se produce en estas situaciones daña a nuestras bacterias y debilita nuestro sistema inmune.

Cada persona es un mundo y seguramente muchos de nosotros necesitemos pequeños matices en nuestro estilo de vida para conseguir mejorar nuestro microbioma, pero estos cuatro consejos son un gran inicio.

En resumen, el buen estado de nuestra microbiota nos asegura innumerables beneficios por lo que sería una gran idea hacer todo lo posible para conservar a nuestros microscópicos compañeros y su hábitat.

By | 2018-04-08T18:00:09+00:00 abril 8th, 2018|Categories: maSSalud|0 Comments

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