Cuando uno lee, está entendiendo su propia historia. Encontrando su propio cuento.

Viaja leyendo, lee viajando. Disfruta de esa tumbona que compraste para la playa, del día de lluvia en tus vacaciones, del insomnio, de las esperas, del amigo que llega tarde o el terapeuta. Aprovecha que en este pueblo no hay nada que hacer, de tu pareja colapsado frente al ordenador y el ahora voy,  o de esos cinco minutos que ya son veinte con el secador.

Lee para tener algo que contar, algo que contarte, aunque sea el mismo cuento otra vez.

Equipo Massalud.

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