Muy buenas a tod@s!!!,

Con este título para este post he pretendido simplemente llamar vuestra atención sobre un tema que está (ha estado y estará)a la orden del día en nuestras vidas diarias ya seamos hij@s o padres , aunque lo que espero es que, sobre todo estas líneas hagan reflexionar al menos mínimamente a aquellos –del grupo de los padres-que lo hayan sido recientemente o lo vayan a ser en un futuro más o menos próximo.

Y es que para empezar os quería comentar mi propia experiencia como hijo y en la cuál acumulo ya unos 40 años de experiencia; y digo esto porque para mi madre(como sé que para la mayoría de los que estáis leyendo estas líneas compartiréis lo expuesto) sigo siendo su “niño”. De sobra sé (sabemos) que lo hace/-n con la mejor de las intenciones, con un amor fraternal irracional que prácticamente todos las especies animales comparten ya seguramente desde lo más profundo de su ser, …, pero lo que voy a intentar expresar y aclarar es si esas intervenciones tanto maternales como paternales(ojo, que no confunda el título) son en todas las ocasiones acertadas y favorecedoras para el posterior desarrollo y evolución de sus retoños.

Como comentaba en el párrafo anterior que no os confunda el título ya que no pretendo ni lo más mínimo establecer a la madre como único pilar en la educación y formación de sus hijos, pero quiero que comprendáis que la época de la cual este “niño” que escribe estas palabras recuerda esas experiencias(o se las han contado) es un último cuarto del ya siglo pasado, y que por suerte, en esta sociedad han cambiado muchas cosas, pero a finales de los 70, principios de los 80; en la mayoría de las poblaciones españolas que no fuesen grandes ciudades eran las mamás las que se quedaban en casa a su cuidado y al de los niños mientras que el padre-cabeza de familia se “partía “ el lomo todo el día para traer el PAN  a casa(suena esa frase hecha verdad,…, y ésta como otras cuánto mal han hecho en nuestra cultura popular, pero ese será tema para otro día).

Resuelta esa pequeña aclaración, pasaré a contaros la historia de mis primeros años de vida con mi madre. Según me cuenta (lógicamente hasta ahí mis recuerdos no llegan) me dio el pecho durante mis primeros 5-6 meses de vida.

Como se explica en un estudio español publicado en la revista “Journal of Human lactation”, sin duda, hace unos 40 años ésa era la tendencia en la sociedad española y en la que seguramente una causa fundamental para invertir la antigua tendencia fue la introducción en el mercado de productos de alimentación infantil. “Entre los 70 y los 80 se empezó a promover la lactancia artificial como sustituto de la maternal”. (Juan Ramón Ordoñana, investigador de la Universidad de Murcia y autor principal del estudio).

Si esto se une a la incorporación de la mujer al mundo laboral, resulta razonable que en aquella época las madres tendieran a dar el pecho a sus bebés durante menos tiempo. Antes no ocurría, “entre los 50 y los 60, en España existía una cultura muy instaurada orientada a la lactancia materna. Las familias eran más grandes y las madres enseñaban a sus hijas a dar el pecho a la nueva generación”.(Juan Ramón Ordoñana).

            Así que mi “pobre” madre lo único que hacía era seguir los consejos de su médico y por la cada vez más influyente publicidad que ya de aquella comenzaba a intentar “llevar” nuestras vidas a un universo de cada vez más comodidades, facilidades para cocinar o llenar nuestros ojos de elementos de lo más superfluos y que hace que muchos (cada vez más) puedan “caer en sus redes”. Esto es a lo que nos lleva la falta de conocimiento e información( y con esto no califico a mi madre-ni a ninguna-como una inculta), pero – y en este aspecto intento muchas veces aportar alguna pincelada durante las sesiones diarias que ocupan mi quehacer profesional para con las personas que acuden a nuestro centro cuando comentamos algún aspecto ya sea sobre el ejercicio, la nutrición o el descanso que les proponemos y que les “choca” con respecto a lo establecido socialmente, es que algo no se puede saber si no te lo han explicado previamente ( en muchas ocasiones hay aspectos que son demasiado novedosos y sobre los cuáles es lógico que no pueda llegar ese conocimiento a la mayoría de la población, pero lo que fastidia un poco más es que muchas “cosas” totalmente demostradas se saben ya desde muchos años, pero esa información-ya sea por intereses comerciales, económicos o políticos- se intente ocultar deliberadamente no sabemos por qué o por quienes).

            Si mi mamá supiese como sabemos nosotros ahora que en la leche que me aportaba se encontraban unos ingredientes ajustados y perfeccionados durante millones de años de evolución y entre los cuales se encuentran unos determinados azúcares complejos llamados oligosacáridos o HMO. Todos los mamíferos los producen, pero, por alguna razón, las madres humanas producen una variedad excepcional -los científicos han identificado hasta la fecha más de doscientos oligosacáridos en la leche humana.  

Éstos constituyen el tercer componente más abundante de la leche humana, después de la lactosa y las grasas, y son una rica fuente de energía para los bebés en crecimiento; aunque ellos no puedan digerirlos…. Sí , habéis leído bien, lo que son es un fantástico alimento pero para las bacterias del intestino del bebé(más concretamente para unas llamadas Bifidobacteria, y más concretamente aún una subespecie particular llamada Bifidobacterium longum infantis,… aunque de bacterias, virus y demás “bichitos” hablaremos mucho más concretamente y con más profundidad intentando variar la visión tradicional que tenemos sobre ellos en posteriores post). Simplemente aclarar que este es el medio por el cual una madre se asegura de que sus hijos tendrán los “compañeros” adecuados desde sus primeros años de vida. Según Bruce German y David Mills, microbiólogos de la Universidad de California, el B. Infantis entre otras muchas de sus cualidades favorecedoras para nuestro organismo, también anima a las células intestinales a fabricar proteínas adhesivas que sellen los huecos entre ellas y moléculas antiinflamatorias que calibran el sistema inmunitario. 

Actualmente dice la Asociación española de Pediatría(AEP) que la leche materna aporta defensas a los niños y que por eso es positivo que los niños sigan mamando pasados los 2 años. 

De hecho la AEP ha publicado hace sólo unos meses un informe en el que trata claramente el tema. Citando un extracto de dicho informe:

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. A partir del primer año de lactancia, la cantidad de grasa en la leche aumenta con respecto a los primeros meses, resultando un alimento completo y nutritivo para un lactante mayor y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca. Se ha visto que un bebé mayor de un año que toma pecho obtiene aproximadamente 1/3 de sus necesidades calóricas y proteicas diarias a través de la leche materna (a veces más, sobre todo durante períodos de enfermedad), además de una cantidad muy importante de vitaminas y minerales.

Por otro lado, los niños mayores que toman pecho siguen disfrutando de los beneficios inmunológicos de la leche materna, con una menor incidencia de infecciones para su edad que sus coetáneos que no son amamantados. Las ventajas de mantener más tiempo la lactancia materna no sólo se observan a corto plazo, sino años después del destete. Se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil, de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1) y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna, efecto que permanece durante años y que incluso puede llevar a alcanzar un mayor nivel de estudios y de ingresos económicos en la vida adulta.

Pues tras esto, amig@s, creéis que si mi madre supiese todo esto me hubiese destetado tan pronto. Repito, no se lo reprocho, ya padecía uno de los males para mí más importantes de la sociedad actual: cuanta más información disponemos, más desinformación obtenemos (ahí está la peripecia de cada uno sabiendo ahora unas y otras vertientes saber obtener las fuentes fidedignas para poder decidir correctamente).

Mi madre me quiere mucho y para “cuidarme” del frío desde pequeñito me inculcó que nunca podía estar sin zapatillas en casa (“vaya resfriado vas a pillar”) y la bata era obligatoria tan pronto se dejaba el abrigo en el colgador ,cuál John Nieve necesita su capa para capear los gélidos vientos más allá del Muro.

Quizás si alguien le hubiese informado y compartiese el conocimiento, como ahora nosotros, del concepto de HÓRMESIS no me hubiese arropado ante cualquier mínima bajada del termómetro cual oso polar cualquiera.

Este concepto se fundamenta en el hecho de que actualmente, se han identificado una serie de procesos conservados durante los cuales una dosis baja o subletal de un agente o estímulo estresante es capaz de activar una respuesta adaptativa que incrementa la resistencia de una célula u organismo frente a un estrés más severo. Existen una gran cantidad de agentes horméticos entre los que se encuentran la radiación, el calor, los metales pesados, los antibióticos, el ejercicio y la restricción alimentaria. La respuesta hormética involucra la expresión de una gran cantidad de genes que codifican para proteínas citoprotectoras como las chaperonas de las del tipo de las que responden a estrés térmico, las enzimas antioxidantes y los factores de crecimiento entre otros.

O sea, que quizás no sea tan buena idea abrigar a los niños con más capas que una buena cebolla si además aportamos el dato de que sólo el 40% del total de la energía que obtenemos con el catabolismo celular se destina para el propio trabajo celular, dejando el 60% restante para la obtención de calor(el mantenimiento de la temperatura), con lo que en situaciones futuras tenemos que sufrir condiciones más adversas y no tenemos entrenado este factor cada vez tendremos que destinar mayor porcentaje de esa distribución energética al mantenimiento constante de nuestra temperatura(cachis!!!, con lo bien que se estaba con la calefacción, la mantita y las palomitas tumbadito en el sofá viendo mi peli favorita, je,je,…).      ( 5 )

Mi madre no quería que me hiciese daño; si, lo entiendo, pero cuidado con el hiperproteccionismo. Ser lo que se conoce como “mamá gallina”(o papá) no es un buen plan. Les hacemos un flaco favor a nuestros hijos en un mundo en el que siempre vemos la paja en el ojo ajeno y no la tremenda viga en el nuestro, tu hijo no tiene por que ser siempre el mejor, o no tener la culpa en una riña del cole ya sea con un profesor o compañero, no tiene por que acudir a no sé cuantas actividades a la semana que no le aporten momentos de ocio sano, no tiene por que tener el último modelo de lo que le entusiasma el día que sale al mercado, …y múltiples ejemplos que el lector puede el mismo seguir discurriendo ya que lo ve a su alrededor continuamente. Estos niñ@s deben adquirir una independencia acorde lógicamente a la edad que cada uno tenga, que les aporte una personalidad propia y unas capacidades y habilidades tanto intelectuales como físicas que le sirvan de base para afrontar la vida que se les presenta por delante y que todos sabemos que no es fácil sobre todo si ya el camino se va torciendo desde un principio.

Ojalá en este aspecto lográsemos parecernos un poco más a la gran mayoría de especies animales con las que compartimos Reino y planeta, y es que ellos intentan tan pronto la naturaleza los va predisponiendo a ello que sus crías adquieran la mayor independencia posible, ya sea en la adquisición propia de su comida y sustento, como la capacidad de escapar de los potenciales peligros, y multitud de tareas en las que los progenitores intentan que sus retoños sean totalmente autosuficientes lo antes posible . ( 6 )

Y es que ya sabéis chic@s, (ellos al menos instintivamente lo tienen claro): lo que más importa es la supervivencia- de la especie, pero ante todo del propio individuo; con lo que los padres deben asegurarse la continuidad duradera de su código genético en las siguientes generaciones.- y siendo conocedores de esto podríamos intentar que nuestros hijos fuesen en todo mejores que nosotros mismos y no cada vez más protegidos, más dependientes y más enclaustrados en su propio mundo(cada vez más virtual y no natural).

Porque mi santa madre no tuvo que soportar la era digital y en mi época aún nos poníamos todos a la mesa y hablar del día de cada uno sin tener los ojos clavados en esa pantallita que todos sabemos y que se ha convertido en el mejor amigo de casi todos nuestros hijos (ya sea telefonía o “simplemente” de carácter “gamer”). Y con los sentidos orientados hacia esa cantidad de píxeles durante casi todas las horas que están despiertos es difícil conseguir alguno de los objetivos que exponíamos, resaltándolas con un subrayado hace sólo  unas frases.

Para finalizar (porque sobre el tema desayunos-sobre todo hablando ya de edades más adolescentes que infantiles- y la típica frase de nuestras madres de “si no desayunas te vas a marear eh, …”; jo, mamá si el desayuno que me ofertas es el típico tazón de leche chocolateada y azucarada con cereales también azucarados hasta que rebosan por la taza; pues oye, igual sí, si voy así todos los días con esa bomba en el estómago y un día no me la das y hago un esfuerzo mayor de lo habitual, igual se me agotan mis reservas de azúcar pronto y si no tengo otra forma de obtener energía pues sí, igual te da el típico “bajonazo”; pero oye, igual cambiando ese desayuno …… pero bueno este tema da para otro post entero), así que ahora sí,  para finalizar querría recordar el hecho de que mi querida madre quería que su hijo siempre oliese como los jardines más bellos en los que habitan los elfos y las hadas.

Tenía que echarme colonia todas las mañanas y bañarme todas las noches(oye, que muchos días no paraba y pelota para allí, y bicicleta para allá; pero también había muchas tardes de lluvia típica gallega y no creo yo que tumbase a las mariposas el olor corporal natural de un imberbe tan inocente como el que escribe(jeje).

Fuera de bromas, la higiene excesiva que sobre todo desde finales del siglo pasado ha invadido las sociedades occidentales, en términos inmunitarios no nos lleva a establecer el correcto ratio para nuestros propios microorganismos, que se verán confundidos por multitud de sustancias químicas y que nuestro cuerpo se verá obligado a desintoxicar; y aunque en la mayor parte de los casos nuestro fabuloso Organismo está más que capacitado para ello y se irá adaptando (si las dosis no son excesivas), tendremos problemas si además sufrimos algún tipo de proceso inflamatorio; ya que recuerda que, lo que sí no podemos hacer a la vez es desinflamarnos y desintoxicarnos al mismo tiempo.

Así, que limpios y aseados sí pero no nos pasemos ,que no hace falta tampoco brillar en la calva como Don Limpio. ( 7 )

Bueno chic@s, me voy a ir despidiendo ya de vosotros hasta un siguiente post en el que seguro afrontaremos otro aspecto fabuloso que afecte a nuestra salud diaria y que espero que os sirva al menos para reflexionar ante los temas que os proponemos y que busquéis aún más información para enriquecer vuestras propias experiencias, pero antes de escribir la última palabra no podría más que dedicarle un abrazo y un beso enorme a mi madre y que seguro que vosotros mismos dedicáis internamente a las vuestras ya que, aunque seguro que no todo lo han hecho lo más científicamente correcto (vuelvo a insistir, en la mayoría de los casos por falta de una correcta formación e información) lo que estoy/estamos es que lo hacen siempre con la mejor de las intenciones y con ese amor que nos profesan y que nosotros volcamos también en nuestros propios hijos cometiendo muchas veces también si no son éstos, sí otros errores ya que seguramente el trabajo de ser padres es de los más duros a los que el ser humano se puede afrontar (también de los más bonitos). Así que por eso y muchas más razones,……TE QUIERO MAMÁ, y un abrazo para todos vosotros.  Hasta otra !!!!.

BIBLIOGRAFÍA:

–      Yong, Ed. “Yo contengo multitudes.Los microbios que nos habitan y una visión más amplia de la vida”. Ed. DEBATE, 2017.

  • www.elmundo.es/elmundosalud/2011/09/30/mujer/1317406017.html
  • Hórmesis: lo que no mata fortalece. Norma Edith López-Díazguerrero, Viridiana Yazmín González Puertos, René José Hernández Bautista, Adriana Alarcón Aguilar, Armando Luna López y Mina Königsberg Fainstein. Departamento de Ciencias de la Salud, DCBS, Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, MéxicoD.F; Instituto Nacional de Geriatría, SSA, México D.F.
  • www.bebesymas.com/lactancia/la-edad-natural-del-destete…